✈️ Viaje a Indonesia en nuestro 25 aniversario juntos
En nuestro 24 aniversario de casados tomamos varias decisiones fáciles: queríamos celebrar los 25 años en un lugar especial y compartirlo con nuestros dos hijos. Lo difícil fue elegir el destino.
Para unos auténticos amantes de los viajes, cualquier lugar del mundo nos atrae. Pero esta vez teníamos claro que buscábamos un destino asiático: grandes y caóticas ciudades, comida callejera, aventuras, naturaleza deslumbrante y playas paradisíacas.
El gran problema, como siempre, era el económico, ya que nuestro presupuesto se multiplicaba por cuatro. Pero era nuestro 25 aniversario… y 25 años juntos son algo más, ¿no merece eso una recompensa a una historia compartida? ¿No merecen un homenaje las risas y las lágrimas? No solo por los retos, los triunfos y los sueños cumplidos, sino por el propio viaje y los recuerdos construidos. ¿Qué mejor recompensa que una pausa para recordar que hemos crecido, cambiado y aprendido de la mano?
¿Qué mejor premio que disfrutar de mundos desconocidos y culturas milenarias para seguir soñando y afrontando nuevos retos?
Entre comparaciones de precios de vuelos, hoteles, excursiones y entradas, fuimos tejiendo una gran telaraña que nos atrapó desde el primer momento, convirtiendo Indonesia en un pequeño gran trocito del mundo que guardaremos para siempre en nuestros corazones.
✈️ Día 14 de agosto – rumbo a Indonesia
Elegimos volar con Saudia Airlines. Tras un primer vuelo de 8 horas con salida desde Madrid, hicimos una escala de apenas 2 horas en Jeddah, una ciudad clave y puerta de entrada para los peregrinos que viajan a La Meca.
A tan solo 50 km del aeropuerto se encuentra la ciudad santa del Islam. Al ser solo una escala no pudimos visitarla ni dar las 7 vueltas a la Kaaba, pero impresiona saber que estábamos tan cerca de un lugar tan sagrado e histórico.
No teníamos muy buenas referencias de la aerolínea, pero si tuviera que volver a volar con ellos, lo haría sin problema. Muy atentos, con muchos amenities, comida buenísima, un amplio catálogo de películas en español y una puntualidad extraordinaria.
Tras esta pequeña escala, aún nos quedaban 10 horas de vuelo hasta llegar a la primera ciudad de Indonesia: Jakarta… así que, ¡a dormir!



Día 15 de agosto – De Jakarta a Yogyakarta, el inicio real de la aventura en Indonesia
La ciudad de Jakarta nos generaba cierto respeto como primer contacto con Indonesia, así que decidimos dejar su visita para la vuelta y centrarnos primero en todo lo que nos esperaba en Yogyakarta.
Después de unas largas 18 horas de vuelo, lo único que necesitábamos era descansar. Esta vez sí, en una cama de verdad, en un hotel cercano al aeropuerto de Jakarta.
Nos alojamos en el FM7 Resort Hotel Jakarta, una opción que resultó ser todo un acierto: un precio muy bueno, alrededor de 50 € por habitación y noche, con desayuno buffet incluido, un spa y servicio de traslado al aeropuerto.
El desayuno fue realmente impresionante, de esos que te hacen empezar el día con otra energía. Además, pudimos relajarnos en sus piscinas, lo que nos ayudó a recuperar fuerzas después del viaje.
Tras un sueño reparador y un buen rato de descanso, nos preparamos para el siguiente tramo del viaje: un vuelo corto de apenas 1 hora hasta la ciudad de Yogyakarta, donde realmente comenzaría nuestra aventura por Indonesia.

Día 16 de agosto – Borobudur y Prambanan: los templos imprescindibles de Yogyakarta
Nuestro principal motivo para viajar a Yogyakarta, como el de cualquier viajero que llega hasta aquí, eran sus dos impresionantes templos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: Borobudur (budista) y Prambanan (hinduista).
Solo por ellos ya merece la pena desplazarse hasta esta zona de Indonesia. Son dos lugares que no dejan indiferente a nadie, no solo por su valor histórico y espiritual, sino también por la energía que transmiten al visitante.
Borobudur es uno de los templos budistas más grandes del mundo, mientras que Prambanan destaca por su arquitectura hinduista y sus imponentes estructuras dedicadas a la trinidad hindú. Ambos forman un conjunto cultural único que convierte a Yogyakarta en una parada imprescindible en cualquier ruta por Indonesia.
Pero Yogyakarta no es solo sus templos. Si quieres profundizar más en todo lo que ofrece la ciudad, hay muchos otros lugares interesantes que visitar, como la animada calle Malioboro, el tradicional mercado de Beringharjo, el histórico Kraton (palacio del sultán) o el hermoso Taman Sari, el antiguo jardín acuático real.
Días 19 y 20 de agosto – Visitando el Cinturón de Fuego en el este de Java
Dejamos atrás las visitas culturales para dar paso a la aventura más salvaje del viaje.
Nos dirigimos al este de la isla de Java, una de las más de 6.000 islas habitadas de Indonesia y, posiblemente, una de las regiones más pobladas del planeta Tierra. Esta zona se encuentra en pleno Cinturón de Fuego del Pacífico, una región de altísima actividad volcánica que rodea el océano y que da forma a algunos de los paisajes más impresionantes del mundo.
Estar en Indonesia y no acercarse a sus volcanes sería casi imposible. Por eso no podíamos perdernos dos de sus volcanes más accesibles y espectaculares: el Bromo y el Ijen, dos fuerzas de la naturaleza que impresionan tanto como fascinan.
Cómo llegar a los volcanes Bromo e Ijen desde Yogyakarta
Existen múltiples opciones para llegar a la zona volcánica del Monte Bromo.
La forma más rápida es tomar un vuelo doméstico hasta Surabaya, una ciudad situada a poco más de 100 km del volcán. Desde allí, el acceso es relativamente sencillo en coche o traslado organizado.
Sin embargo, si buscas reducir presupuesto, desde Yogyakarta también existe la opción de un bus nocturno con una duración aproximada de unas 11 horas. Digo “aproximada” porque en Indonesia las carreteras pueden ser caóticas: mucho tráfico, pocos arcenes y una forma de conducir muy particular.
Aun así, no se puede decir que los indonesios conduzcan mal. Más bien todo lo contrario: tienen un control del volante impresionante, con muy pocos accidentes a pesar del caos aparente.
Viaje en tren por Java: el Malioboro Express
En nuestro caso, elegimos una opción más cómoda y equilibrada: el Malioboro Express, un tren que conecta Yogyakarta con la ciudad de Malang en unas 6 horas de trayecto.
El precio ronda los 20 € y es muy recomendable reservarlo con antelación, especialmente en temporada alta.
Existen varias plataformas para comprar billetes, pero siempre es aconsejable hacerlo a través de un profesional o agencia de confianza para evitar problemas o errores en la reserva.
Este trayecto en tren es, además, una forma muy interesante de ver el paisaje cambiante de Java, desde zonas urbanas hasta áreas rurales y volcánicas.

Cómo visitar los volcanes Bromo e Ijen: opciones de viaje y nuestra experiencia
Existen diferentes formas de visitar los volcanes de Bromo e Ijen en Java. Las opciones más comunes son a través de tours organizados desde Probolinggo, Malang o Surabaya, tres ciudades situadas alrededor del Parque Nacional del Bromo.
También hay salidas desde Yogyakarta e incluso desde Bali, aunque en estos casos hay que tener en cuenta que se trata de trayectos muy largos, con muchas horas de carretera en camionetas compartidas con otros viajeros.
Además, las excursiones suelen ser bastante exigentes físicamente, especialmente si se realizan en pocos días, ya que incluyen madrugones, desplazamientos nocturnos y caminatas intensas.
Viajar por libre al Bromo e Ijen: ¿es posible?
Otra opción es hacerlo por libre, alojándose en el pueblo de Cemoro Lawang, muy cercano al volcán Bromo.
Después de investigar mucho esta alternativa, y valorar pros y contras, llegamos a la conclusión de que no queríamos complicarnos con transportes locales ni arriesgarnos a posibles sobreprecios o “mafias” de traslados y taxis que a veces se encuentran en este tipo de rutas turísticaS.
Nuestra decisión: excursión organizada por el Bromo e Ijen
Finalmente, decidimos optar por una excursión organizada… y solo podemos decir que fue una de las mejores decisiones del viaje.
Fue una experiencia espectacular, de esas que se quedan grabadas para siempre. Sin preocupaciones, sin logística complicada y con todo perfectamente coordinado.
Sin duda, visitar los volcanes de Java es una de las mejores cosas que se pueden hacer en Indonesia, especialmente si quieres vivir la experiencia del Cinturón de Fuego del Pacífico de forma intensa y segura.
Viajar a los volcanes de Indonesia: una experiencia inolvidable
El Bromo y el Ijen no son solo excursiones, son experiencias que combinan naturaleza, aventura y emoción en estado puro. Estar tan cerca de volcanes activos, ver sus paisajes lunares y sentir la energía del entorno es algo difícil de describir con palabras
Día 21 – Primer contacto con Bali: del caos de Java al paraíso
Nuestra ruta por los volcanes terminó con un corto trayecto en barco de apenas media hora que nos llevó hasta Gilimanuk, el puerto de entrada a la maravillosa isla de Bali.
Allí nos esperaba la empresa de coches de alquiler. Tras una revisión rápida de la documentación y una foto junto al vehículo, nos lanzamos a la carretera y a la auténtica vorágine balinesa: selva, coches, motos, camionetas, carros y todo tipo de vehículos circulando con una mezcla de caos y temeridad por la isla verde.
Conducir en Bali: nuestro primer gran reto
Nuestro primer desafío no fue conducir por la izquierda, ni los monos cruzando la carretera de árbol en árbol, ni siquiera los perros callejeros que aparecían sin preocuparse demasiado por el tráfico.
Tampoco fueron los niños de apenas 8 años conduciendo ciclomotores con sus hermanos pequeños detrás, regresando del colegio.
Nuestro verdadero reto fue otro: conducir durante 4 horas sin dormirnos, después de dos noches prácticamente en vela recorriendo los rincones más inhóspitos de Java. Y, por si fuera poco, llegar a nuestro alojamiento sin GPS.
Si tuviera que señalar algún error en la planificación de este viaje, probablemente sería este: cruzar la isla sin apenas descanso.
Sin embargo, nuestras ganas de llegar al paraíso de las Islas Gili hicieron que reserváramos un barco a primera hora de la mañana siguiente, lo que nos obligaba a hacer noche lo más cerca posible del puerto.
El segundo error fue dar por hecho que nuestros móviles estarían siempre cargados. No fue así. Después de horas de viaje, llevábamos más de 24 horas sin poder cargarlos, y para nuestra sorpresa, el coche de alquiler tampoco disponía de cargadores.
El momento crítico cerca de Denpasar
El cansancio empezaba a pasar factura cuando, a una hora de nuestro destino y cerca de la caótica ciudad de Denpasar, nuestros móviles se apagaron por completo.
Sin GPS, sin batería y con el cansancio acumulado, empezamos a dar vueltas sin rumbo por calles estrechas llenas de motos, puestos de comida callejera y perros que ladraban a nuestro paso.
En ese momento, casi como un oasis en medio del caos, encontramos una pequeña tienda de móviles.
Con gestos y algo de paciencia, logramos preguntar si tenían un cargador de mechero para el coche… y la respuesta fue un auténtico alivio: ¡sí!
Como si fuera un milagro, nuestros móviles volvieron a cargarse. Por fin podíamos respirar tranquilos y seguir hasta nuestro destino.
Un hotel inesperadamente perfecto en Bali
Nuestro hotel estaba a unos 12 km del puerto. Y, sinceramente, fue otro de esos lugares de los que te arrepientes de no haber disfrutado más tiempo.
Por solo 35 € la noche, teníamos una suite con dos habitaciones separadas, una piscina privada solo para nosotros y un baño abierto al más puro estilo balinés.
Entre sus instalaciones destacaban un restaurante frente al mar y una preciosa piscina infinita con vistas.
Sin embargo, el cansancio era tal que no pudimos ni siquiera quedarnos a cenar. A pesar de no haber comido desde la fruta del desayuno, nuestro cuerpo solo pedía una cosa: descanso.
Y así fue como nos dormimos profundamente en aquellas camas, esperando el amanecer del día siguiente.
Día 22 de agosto – De camino a las Islas Gili: rumbo al paraíso
Nos levantamos todavía más cansados que el día anterior, pero nos esperaba un Grab que nos llevaría hasta el puerto de Padang Bai, donde nos aguardaba una lancha rumbo al auténtico paraíso de las Islas Gili.
Si disponéis de suficiente tiempo, recomiendo encarecidamente dedicar al menos 3 días a este rincón del mundo. Un paraíso de arena blanca, aguas turquesas y un ritmo de vida completamente distinto.
Las Islas Gili están formadas por tres pequeñas joyas: Gili Trawangan, Gili Meno y Gili Air, cada una con su propio carácter. Lamentablemente, nosotros no disponíamos de tantos días, por lo que solo pudimos visitar Gili Air. Aun así, exprimimos cada rincón de la isla para captar toda su esencia.
Días 23, 24, 25 y 26 de agosto – Bali, la isla de los dioses
Como no somos influencers, ni nómadas digitales, ni íbamos en busca de los beach clubs más exclusivos, teníamos claro que no queríamos alojarnos en zonas como Canggu o Kuta.
Nuestro interés era otro: descubrir la parte más cultural, espiritual y auténtica de la isla de Bali.
Tras mucho buscar, finalmente elegimos un hotel situado a unos 14 km de Ubud, y a solo 5 km de las famosas terrazas de arroz de Tegallalang.
Barong Bali Resort Ubud: nuestra villa en medio de los arrozales
Nos alojamos en el Barong Bali Resort Ubud, donde reservamos una villa con piscina privada y vistas a los campos de arroz.
La habitación era simplemente preciosa. Cada mañana, el sol entraba suavemente por la ventana para darnos los buenos días. Ese era el único momento del día en el que, como un espejismo, el Monte Batur aparecía al fondo, antes de desaparecer entre las brumas matinales.
Durante los cuatro días que pasamos en Bali, no cerré las cortinas ni un solo amanecer. Y eso que el sol salía muy temprano, alrededor de las 05:00 de la mañana. Pero no quería perderme aquel espectáculo natural que guardaré siempre en la memoria.
Experiencia en el hotel: hospitalidad balinesa y cultura en directo
Nada más llegar al hotel nos ofrecieron su típico té helado mientras realizábamos el check-in.
Era sábado, y nos propusieron cenar en el restaurante del hotel, ya que esa noche ofrecían un espectáculo de danza balinesa. Sin pensarlo, dejamos las maletas en la habitación y bajamos a cenar.
Teníamos una mesa reservada en primera fila para disfrutar del espectáculo. Todo fue perfecto: el trato del personal, la atención durante toda la estancia y uno de los mejores desayunos servidos en mesa que probamos en Indonesia.
Masajes balineses en el hotel: una experiencia imprescindible
Otro de los grandes puntos del hotel era su servicio de masajes.
Ofrecían diferentes tratamientos, como el Ritual de Baño Balinés, una experiencia completa que combina masaje tradicional con baño caliente, pétalos de flores, hierbas y aceites esenciales.
Nosotros probamos el masaje balinés en su versión más sencilla, directamente en la habitación. Por solo 25 € por persona, disfrutamos de más de una hora de masaje intenso y profundamente relajante.
Una experiencia totalmente recomendable en cualquier viaje a Bali.
Ubud y alrededores: el corazón cultural de Bali
Teníamos tres días completos para explorar Bali, así que decidimos centrarnos en la zona de Ubud y sus alrededores, el verdadero corazón cultural de la isla.
Si quieres saber qué hacer en Ubud y cuáles son los templos imprescindibles de la capital espiritual de Bali, puedes encontrar toda la información aquí.
Un regalo increíble de aniversario
Indonesia nos ha regalado mucho más que paisajes increíbles, templos mágicos y atardeceres imposibles. Este viaje ha sido una forma muy especial de celebrar dos historias que han caminado juntas durante 25 años: los 25 años de nuestra boda y los 25 años de Fannytours, una aventura que comenzó en Almazora con ilusión, esfuerzo y muchísimas ganas de descubrir el mundo junto a vosotros.
Recorrer Indonesia ha sido emocionarnos en cada rincón, sorprendernos con cada sonrisa y recordar por qué seguimos amando tanto viajar después de tantos años. Porque viajar no es solo cambiar de lugar… es vivir momentos que se quedan para siempre, compartir experiencias, apreciar otras culturas, conocer otras vidas y regresar a casa con el corazón un poco más lleno y la mente abierta al mundo y a las personas.
Desde el blog de “Anem de Viatges” queremos dar las gracias a todas las personas que, durante este tiempo, habéis confiado en nosotros para organizar vuestras escapadas, lunas de miel, grandes viajes y pequeños sueños. Muchos empezasteis siendo clientes y hoy sois amigos de camino. Y eso, después de 25 años, es probablemente el mejor destino que podíamos encontrar.
Esperamos que este recorrido por Indonesia os haya inspirado, ayudado y despertado nuevas ganas de descubrir el mundo. Nosotros seguiremos haciendo lo que más nos gusta: buscar lugares especiales, vivir experiencias auténticas y compartirlas con vosotros con la misma ilusión del primer día.
Porque todavía quedan muchos mapas por abrir, muchos caminos que recorrer, muchas historias que contar y muchos viajes que vivir juntos.
Gracias por acompañarnos una vez más. Nos vemos en el próximo destino.